viernes, 19 de marzo de 2010

Una buena oferta sin un buen motivo es una mala idea

Incluir razones y motivos en las acciones de marketing incrementa la credibilidad y reduce las frustraciones en los clientes fieles



Posiblemente conozcas el experimento que hicieron en la universidad de Harvard.

En una de las fotocopiadoras de uso público en las que se formaban largas colas probaron dos estrategias para ahorrarse la espera y hacer unas copias al momento.

La primera prueba: se acercó un estudiante a la fotocopiadora y al que estaba esperando su turno le dijo algo así:

"¿Me permites pasar delante de ti que tengo prisa porque me empieza ya la clase?"

En un 94% de los casos le dejaron pasar. No está mal.

En la segunda prueba, la petición variaba sustancialmente:

"¿Me permites pasar delante de ti que tengo prisa porque tengo que hacer unas fotocopias?"

En un 92% de las ocasiones también le dejaron. ¿Sorprendente no?

Dame una razón y te dejo pasar

¿Qué ha ocurrido aquí? ¿Cómo puede ser que se obtenga casi el mismo resultado con una razón de peso y con otra vacía?

Lo importante es que en los dos casos había una razón. Punto. Suficiente.

Desde pequeñitos aprendemos la relación causa-efecto. La tacita se ha roto porque se ha caído. Castigado sin dibujos porque no has hecho los deberes. Los Reyes Magos te traen muchos regalos porque te has portado bien.

Cuando no existe una razón, una causa, un motivo, dudamos, nos angustiamos, nos rebelamos con un "¿Por quéééééé?"

Implicaciones en el marketing

En marketing, además de la implicación anterior tiene otra todavía más peligrosa.

Fíjate en la cantidad de ofertas y promociones con las que nos bombardean y bombardeamos.

Pues fíjate más y te darás cuenta de que la mayoría de ellas no tienen ningún motivo. Son despersonalizadas. Las podría haber recibido cualquier otra persona. Podríamos ignorarlas y no pasaría nada.

Pero el hecho de no tener un motivo aparente tiene una consecuencia mucho más peligrosa: tu cliente puede pensar que si ahora haces un descuento del 30% porque sí, ¿por qué no se lo hiciste a ellos cuando te compraron?

La política de precios, descuentos y regalos no sólo no tiene lógica para él sino que además le hace sentirse estafado.

Por ello, la oferta o promoción que lancemos, por muy potente que sea, podemos y debemos darle un empuje extra de credibilidad añadiéndole una buena razón. Al mismo evitaremos frustraciones y clientes enfadados.

Algunos ejemplos reales de buenas ofertas con buenos motivos:

  • "... porque eres un cliente que lleva más de 18 meses con nosotros te ofrecemos mejorar tu conexión de Internet de 6 MB a 12 MB por sólo 5€ más al mes" (Ono)
  • "... un reloj de regalo porque queremos celebrar nuestro 25º aniversario a lo grande" (Venca)
  • "... hasta -70% descuento en alfombras persas por estar en concurso de acreedores (quiebra de la empresa)"

El mejor ejemplo para los mejores lectores

Si eres de los que leen hasta el final, te he reservado un ejemplo brillante de utilización creativa de las razones para potenciar las acciones promocionales.

Bill Glazer
heredó de su padre una pequeña cadena urbana de tiendas de ropa para hombre, la Gage Menswear Store. Su mérito reside en el hecho de que mientras sus competidores iban cerrando uno a uno por la presión de los grandes centros comerciales, su negocio, por el contrario, florecía.

Una de las claves de su éxito es que constantemente estaba enviando promociones y ofertas a su base de datos de clientes.

Pero lo inteligente es cómo trabajaba a fondo los motivos por los cuales montaba dichas promociones.

Una de las mejores fue la de "El 29 de Febrero, -29%".

Se trata de una promoción que sólo ocurre cada cuatro años. Dura un solo día, ese mismo 29 de febrero. Sólo con esto ya puedes sentir la fuerza de lo efímero y lo excepcional, es algo que tienes que aprovechar hoy o esperar 4 años más.

Pero Bill Glazer fue más allá. Le añadió una explicación del porqué del 29% de descuento, literalmente:

Cada cuatro años conseguimos un día de alquiler gratis, el 29 de febrero. Así que hemos decidido que lo que nos ahorramos en costes de alquiler de los locales se lo vamos a pasar a clientes como tú en forma de descuentos

Ni que decir que ese día se facturaba más que en cualquier día de los últimos cuatro años.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Creatividad, Nerón y Salvar la Vida


¿Eres creativo? Ser creativo puede ser importante para mejorar la respuesta de un email o la conversión de una página web, pero puede ser crítico… para que no te corten la cabeza. Haz esta prueba y mide tu nivel de creatividad.

En “Quo Vadis?”, la novela histórica del premio Nobel Henryk Sienkiewicz ambientada en la época de Nerón, se crea una situación que requiere unas grandes dotes de creatividad e ingenio para conservar la cabeza en su sitio:

El tirano Nerón acaba de leer unos versos suyos, infumables como todos, sobre el Incendio de Troya. La corte de pelotas lo alaba ruidosamente, no en vano la vida de todos ellos depende del estado de ánimo del emperador.

Pero uno de los asesores, Petronio, deja a todos el corazón helado. Nadie se había atrevido nunca a replicar algo así:

“- Malos versos; sólo son buenos para el fuego”

A partir de aquí, te toca. Eres Petronio. ¿Cómo arreglarías esto? ¿Qué dirías para evitar que tu cabeza adorne mañana las murallas de Roma?
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¿Quieres ver la solución? Espera. No seas perezosos. Dedica unos segundos a buscar una solución. Eres más creativo de lo que crees.
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¿Ya tienes una buena idea?

Pues mira ver si es ésta. Copio literalmente del libro:

“- No les creas –dijo Petronio, encarándose con él y señalando a los presentes-; ésos nada comprenden. Me has preguntado qué defectos hay en tu versos. Si deseas escuchar la verdad, voy a decírtela. Tus versos son buenos para Virgilio, Ovidio, el mismo Homero; pero no son dignos de ti. Estás a mayor altura que ellos. El incendio descrito por ti no arde lo suficiente: tu fuego no quema lo bastante. No escuches las lisonjas de Lucano. Si hubiera escrito él esos versos, le declararía yo un genio; pero, en tu caso, es ya diferente. ¿Y sabes por qué? Tú eres más grande que ellos. De persona tan privilegiada como tú por los dioses, justo es aguardar más. Pero tú eres perezoso, prefieres dormir después de la comida en vez de sentarte a trabajar. Eres capaz de producir una obra superior a cuantas haya conocido el mundo hasta nuestros días; de ahí el que yo ahora diga en tu presencia: ¡escribe mejor!”

A lo que Nerón le responde:

“- Los dioses me han dotado de un poco de talento –dijo-, pero me han concedido también algo más valioso: un amigo leal y un crítico justiciero, único hombre capaz de decirme la verdad”

Objetivo conseguido. Petronio hoy sería uno de los mejores creativos del mundo.

Tú, como él, como todos, necesitamos ser creativos, muy creativos. No porque trabajemos en publicidad o marketing, sino porque nos va la “vida” en ello.

Creativo con el policía que está a punto de ponernos la multa y una palabra acertada te ahorrará 90 euros. Creativo para convencer a tu jefe de que de-verdad-de-verdad-de-verdad necesitas un iPhone. Creativo hasta para colarte en la cola del pan cuando tienes prisa.

Y eres más creativo de lo que crees. Y hay formas de ser todavía más creativo.

Petronio domina una de ellas, los principios psicológicos de la persuasión.

En el próximo post recopilaremos otras ideas para eso, tener buenas ideas.

miércoles, 20 de enero de 2010

Redactar e-mails: 5 claves




Do, do, do, do, do, do, do, do, do...

¿Aguantarías un concierto de dos horas con esta melodía? Al segundo compás estaríamos todos dormidos o en nuestra casa leyendo un libro.

Pues esto es exactamente lo que ocurre con los e-mails de publicidad que envían la mayoría de las empresas (mira la imagen de arriba)

Es un fenómeno curioso: el 95% de los e-mailings que recibo, y recibo muchos (por deformación profesional me apunto a todo), utilizan un formato casi idéntico, una longitud similar y parecen hechos por el mismo diseñador.

Cuando lo que se recibe es tan monótono, se pierde la capacidad de sorprender y todo el proceso de venta se pone en peligro.

Éste es uno de los 5 puntos clave que debemos vigilar a la hora de redactar y enviar campañas de e-mails más efectivos. Veámoslos uno a uno:

1. Melodías, no apretes siempre la misma tecla

Cada e-mail debe ser, al menos en apariencia, diferente del anterior, y sobre todo, diferente a los que esté recibiendo tu cliente ahora mismo. De lo contrario, más de lo mismo y borra el e-mail.

Se trata de crear una agradable melodía en la que cada nota aporte frescura a la vida del receptor. Cada vez que tu cliente preste atención, es un momento de oro, no empieces con mal pie.

La monotonía se la dejamos a los demás.

2. La línea del "Asunto"

La línea del Asunto es el titular del e-mail. Y el titular es, como sabes, una de las partes más importantes de cualquier pieza publicitaria. "El titular es el anuncio del anuncio" (Murray Raphel).

Por lo tanto, no podemos poner lo primero que se nos ocurra. Además, al no haber recursos gráficos o visuales, dependes sólo de las palabras. Es un tema de puro texto, del bueno.

Por si fuera poco, el espacio es limitado. Vigila cada letra.

Según mi experiencia, los mensajes comerciales suelen funcionar peor que los que van directos al directos al grano. Los "asuntos" creativos son peligrosos, porque se pueden identificar como spam, pero también es cierto que tengo ejemplos en los que funcionaron muy bien.

¿La mejor opción? Haz un test con varias opciones y saldrás de dudas.

3. La línea del "De"

Hasta hace poco era un dato poco tenido en cuenta, como la "fecha" del e-mail. Pero está cogiendo tanta importancia que me atrevería a decir que es incluso más importante que el "Asunto".

Denny Hatch lo sintetiza muy bien con una metáfora de béisbol:

"Si el receptor no reconoce tu nombre o tu empresa en el "De:", strike 1. Si el asunto no es relevante, strike 2 y strike 3". En cristiano, estás eliminado del juego (y lo bonito que te había quedado el resto del e-mail no habrá servido para nada)

A diferencia del punto anterior, aquí no se trata de saber redactar sino de dominar el "permission marketing": tienes que haberte ganado la confianza de tu cliente previamente y mimarla en el tiempo, tener el permiso de importunarlo, o idealmente, que esté esperando tu próximo mensaje.

Si cada vez que le envías algo es para venderle, si sólo lo molestas y nunca le das algo valioso a cambio de nada, tarde o temprano acabarás en su lista mental de e-mails que no se abren bajo ninguna circunstancia.

4. El Q.H.P.M.E.T.E.

Abres el e-mail y te encuentras esto:

"Nos complace comunicarle que , la aerolínea de tarifas bajas, ofrece PayPal para pagar sus billetes de avión. vuela a más de 40 destinos nacionales e internacionales desde 30€. Desde el inicio de sus operaciones, en octubre de 2006, ha transportado a 11 millones de pasajeros y bla, bla, bla..."

Esto es un e-mail real enviado por una gran empresa que le duele el cuello de tanto mirarse en el ombligo.

También es una oportunidad para que el resto lo hagamos mejor. Girando 180º el enfoque y respondiendo en décimas de segundo y de forma contundente a lo que se pregunta tu cliente:

¿Q.H.P.M.E.T.E.?, ¿Qué Hay Para Mí En Todo Esto?

A tu cliente no le importa un pimiento lo bonito que es tu despacho o las cifras del balance. Tu cliente es como todos nosotros, egoísta, y responderá sólo a una propuesta que esté dirigida a sus propios intereses, que hable su idioma y que le aporte más de lo que le cuesta.

Ya sabes: una buena oferta, los beneficios bien dramatizados, las ventajas desbordándose, las objeciones desmontadas, las dudas enterradas...

5. La 'landing page'

Salvo que en el propio e-mail pongas un teléfono de contacto o un "responda a este e-mail", lo normal es que el e-mail pida la respuesta en un botón o link hacia una página web.

Esta página de aterrizaje o 'landing page' es más crítica de lo que muchos se creen.

Porque que alguien haya hecho clic en tu e-mail no quiere decir que la venta ya está hecha y basta con enviarlo a la página de inicio (para que se pierda) o a una página de producto (para que se quede frío).

La gran venta en realidad acaba de empezar y por ello no podemos enseñarle un directorio o un catálogo sino presentarle a nuestro mejor comercial.

Este comercial digital es la 'landing page': le da la bienvenida con un aperitivo, le ofrece un cómodo sofá, le explica una historia interesante, se preocupa por él, responde a todas las preguntas con elegancia, y finalmente, le invita amablemente a pasar por caja.

Esta capacidad de convencer de la landing page es lo que se conoce como "conversión web" y es tremendamente sensible a como esté redactada y estructurada la landing page.

Hemos realizado tests con hasta 18 combinaciones de landing pages en las que páginas aparentemente similares generaban diferencias del 100%. Es decir, de cada 100 visitas vía e-mail, una versión conseguía convertir (convencer) al doble que la otra. Como te puedes imaginar, esto tiene unas consecuencias importantes en la rentabilidad de la campaña.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Felicitación Navidad GG&A 2009



(haz clic sobre la imagen)

Te deseo que empieces el año como acaba, con un gran 2010

domingo, 29 de noviembre de 2009

Las Mejores Felicitaciones de Navidad

En 2008, el post que más entradas tuvo en este blog fue "10+1 Ideas para Felicitar la Navidad". En marketing directo se dice que cuando algo funciona no lo toques. Así que en 2009 repetimos con 10 buenas ideas más para felicitar la Navidad:



IDEA 1: Alegrar el día

Este año el tema crisis estará presente en muchas felicitaciones. Precisamente por ello, quizá una estrategia acertada sería evitar cualquier mención a ella, ser diferentes y sobre todo, enviar optimismo, energía positiva y buenos deseos como los de la agencia Mikado Publicis, Luxembourg: "Vete acostumbrando al éxito en 2008. Feliz año". Aunque la enviaron en 2008, es perfecta para el 2010.


IDEA 2: Heterodoxia
Hay quien prueba a llamar la atención alejándose al máximo de los convencionalismos. Un ejemplo es este invento de la agencia AKQA de Londres. Si no lo he entendido mal, te invitaban a conectarte con la webcam y ver a este ratoncito. Cuando el ratoncito se ponía a hacer ejercicio en la rueda, el neón se iluminaba. Indiferente no te deja. Aquí tienes lo que hicieron al año siguientes con unos cuanto microondas.




IDEA 3 y 4: Los Clásicos

Jugar con elementos típicos de la Navidad, como en estos casos con los árboles de Navidad, es ya un clásico en el mundo de las postales de Navidad. Pero sigue funcionando y visualmente son muy resultones. El primero es de la agencia CreAds de Singapur: "Tenemos espíritu navideño". El segundo, del detergente Tide: "Te deseamos unas Navidades blancas"



IDEA 5: Un guiño al gremio

Si las ideas anteriores se apoyan en elementos fácilmente reconocibles por todos, ésta idea va más al nicho y recurre a un visual que sólo los que trabajen en marketing, publicidad, diseño o artes gráficas podrán reconocer: una prueba a color presentada por el diseñador y que recoge los infinitos y exasperantes cambios, correcciones, comentarios, sugerencias, anotaciones, dudas, aportaciones y demás que un creativo tiene que "soportar". En pequeñito, abajo, pone: "Esperamos que tus fiestas sean absolutamente perfectas". De la agencia CCT en Denver (USA)



IDEA 6: Tirar de presupuesto

Esta idea es, lamentablemente, sólo para unos pocos. Sólo los tocados por la mano divina como Google pueden permitirse el lujo de enviar marcos de fotos digitales como el de la imagen, que no sólo permite ver fotos, sino también vídeos, acepta tarjetas de memoria SD... Vaya, una felicitación que desbanca a cualquier tarjeta navideña que se reciba en esa empresa.



IDEA 7: Aprovechar para vender

El envío de las felicitaciones de Navidad es el mailing menos rentable del año, está muy feo que lo aproveches para vender. Pero si lo haces con gracia, o como en este caso, eres una ONG, vender tu producto es perfectamente lícito. Este caso de Greenpeace nos alerta del cambio climático: "El invierno. Lo echarás de menos cuando ya no esté". TBWA\Hunt\Lascaris, Johannesburg, South Africa.



IDEA 8: Implicar

Si implicas a tu cliente, es decir, si le animas a jugar con la felicitación, cada segundo extra que consigas es más atención, más marca, más recuerdo... más futuras ventas. En este caso la agencia The Hive, Toronto, Canada envió una felicitación de Navidad troquelada que al montarla se convertía en un árbol de navidad, y al darle la vuelta, en un gorrito para Nochevieja. Otro ejemplo de implicación lo tienes en la idea 10.



IDEA 9: Simplicidad

Hasta aquí todos los ejemplos recurrían a grandes esfuerzos gráficos. Pero no tiene porqué ser así. Con un buen copy (texto) puedes provocar emociones más allá del insípido "Feliz Navidad". Esta postal navideña enviada por la agencia de Barcelona One To One es un buen ejemplo (haz clic sobre la imagen para leer los textos). De hecho, cada Navidad repiten la base castiza (los Reyes Magos, las uvas de fin de año, la lotería de Navidad) pero con un nuevo enfoque. Pídeles muestras y verás que serie de creatividades más intersante.



IDEA 10: Navidades blancas aseguradas
Esta idea no sé si debería incluirla aquí. Es la tarjeta que enviamos el año pasado. Modestia aparte, la incluiremos por los buenos comentarios que recibimos y porque en el fondo, la gracia no está en la tarjeta sino en el gadget que la acompaña: un arbolito de cartón que al montarlo en una base de porexpan y echarle en la base el "agua mágica", aparecía cubierto de nieve al día siguiente. Milagros de la química que consiguen implicar al receptor. Todavía me quedan muestras, así que si necesitas alguna, pídemela aquí



¿Te ha gustado¿ ¿Quieres más ideas de felicitación? En el post del año pasado tienes 10 brillantes ideas más: "10+1 Ideas para Felicitar la Navidad"

jueves, 5 de noviembre de 2009

Fotocopias Gratis con Publicidad

Hace ya un par de años los japoneses se inventaron las fotocopias gratis para estudiantes.

Una idea que me parece brillante, creatividad aplicada a los medios.

La idea funciona así: los estudiantes universitarios pueden hacer fotocopias gratis si aceptan que el dorso esté ocupado por publicidad.



Lo bueno de esta idea es el colectivo al que está dirigido: estudiantes. Es decir, las largas horas que un estudiante dedica a repasar sus apuntes fotocopiados tendrá el impacto continuo de la publicidad. Como dice la empresa que lo comercializa: "Mientras los universitarios están estudiando, su publicidad está trabajando"

Pero lo anterior tenía una pega

Si los apuntes están en una cara de la fotocopia, y la publicidad en la otra, es fácil hacer trampas. El anunciantes se queda sin impactos.

Aquí viene la vuelta de tuerca que soluciona el problema y que es una muestra más de creatividad:



Al poner el anuncio en la parte superior, como si fuera un banner, no sólo se soluciona el problema sino que se mejora la idea: el estudiante está expuesto al anuncio mientras lee los apuntes y dispone de las dos caras para fotocopiar. Todos contentos.

Esto nos enseña dos cosas:

1. Que siempre hay nuevas formas de ver las cosas, que ahí fuera hay un potencial por explotar esperando a que lo descubras. Hay que ser creativo hasta en la forma de cepillarte los dientes.

2. Que cualquier buena idea siempre puede ser mejorada. Que un problema puede ser parte de la solución.

Fuente: elpais.com "Fotocopias gratis a cambio del anuncio de turno"

jueves, 29 de octubre de 2009

100$ por la roja: la longitud correcta de los textos


100$ por sacar la bola roja. Elige saco. Imagínate eso, que alguien te dice que si sacas una bola roja de un saco te da 100$, pero tienes que elegir bien.

Hay dos sacos, los dos tienen bolas rojas y azules.

Del primer saco te dicen que están al 50%. Es decir, la mitad son
rojas y la otras azules. Por lo tanto, tu probabilidad de sacar una
roja y ganarte los 100$ es exactamente del 50%. La mitad de las
veces que lo intentases te llevarías el premio.

Del segundo saco no sabes nada. Sólo que hay de los dos colores.
Pero no te dicen nada sobre la proporción.

¿Qué saco elegirías?

Si has elegido el primer saco, que sepas que has elegido como la
mayoría de la gente. De hecho, lo he puesto a prueba en algún
seminario y la sala elige con unanimidad el primer saco.

Pero piensa por un momento: ¿tiene sentido descartar de esta manera
tan tajante el segundo saco? Del segundo no sabemos nada, pero
perfectamente podría estar lleno de bolas rojas y tener sólo una
bola azul.

Pero no, nuestro cerebro nos lleva directamente a lo menos
incierto, aunque ello nos pueda hacer perder.

La aversión a la ambigüedad

El principio que hay detrás de esta prueba es el de "Aversión a la
ambigüedad" o "Aversión a la incertidumbre".

Lo utilizan especialmente los asesores financieros para explicar
algunas decisiones irracionales de los inversores, cuando éstos
optan por no asumir riesgos aunque ello les conlleve pérdidas.

Es aquello de "más vale lo malo conocido, que lo bueno por
conocer". O como dicen los americanos, "stick with the monster you
know; avoid the monster you don't" (quédate con el monstruo que
conoces, evita el que no).

¿Y esto de qué nos sirve en marketing?

Si te fijas en tu propio comportamiento lo verás enseguida: cuando
tienes ante ti algún anuncios o pieza de publicidad, salvo que
tengas un gran interés en lo que te venden, siempre encuentras una
excusa para rechazarlo.

Tu excusa puede ser que ahora mismo no lo necesitas. O bien, que
cuando llegue tu pareja le consultarás. O que es mejor buscar otras
opciones y comparar. O que esta marca no te suena mucho y
preguntarás a tus amigos. O que...

Somos expertos en buscarnos excusas para no hacer nada. Tu cliente
también lo es. Tu cliente encuentra una pequeña falta de
información (el segundo saco) y prefiere hacer lo más cierto, lo
que seguro que no le produce pérdidas, que es no hacer nada, no
comprar (elige el primer saco).

No sé si ves a dónde quiero llegar

Aquí: que a menos que en tu próximo e-mail, anuncio de revista,
folleto o página web le des a tu cliente toda la información que
necesita para comprarte, tu cliente pasará de largo.

Visto de otra modo: la gran mayoría de las ocasiones nos quedamos
cortos, muy cortos con lo que decimos en la publicidad. Una bonita
imagen, un titular, un par de mensajes más y ya está. Asunto
resuelto. Pues estaremos siempre en el segundo saco.

En estos últimos años en Internet, donde la longitud de los textos
se puede testar casi al milímetro, no dejo de asombrarme de la gran
cantidad de "rollo" que hay que poner para que las personas
respondan a tu petición, hasta para la petición más inocente.

Un ejemplo de hace un mes

Una landing page de una empresa del sector servicios. En esta
landing page no se pide una compra ni una firma de un contrato. Se
da información gratuita y relevante para el que la visita, a cambio
de sus datos. Es decir, lo único que se pide es un poco de su
tiempo. No hay que sacar la tarjeta de crédito.

Como el valor de lo que se recibe es alto y el esfuerzo solicitado
bajo, se puede pensar que con unas pocas frases en una mini landing
page, el tema estaría resuelto. Nada más lejos de la realidad.

Se testaron 9 versiones contra la original, que era una página
cortita, de sólo 224 palabras.

Pues bien, la versión ganadora tiene 828 palabras, casi 4 veces más.

Pero cuidado, no siempre más es mejor

Llega un momento en que si das demasiada información, o la que das
no es la correcta, el efecto se tuerce.

En el ejemplo anterior, una versión de 1.136 palabras funcionó peor
que la de 828. Curioso.

Añadiendo un dato extra equivocado tu cliente, de repente, empieza
a dudar, ahora que ya estaba casi convencido. Esto ocurre, por
ejemplo, cuando revelas el precio antes de tiempo.

También puede pasar que una avalancha de información no consiga
mantener la atención del lector de principio a fin y le haga
pensar: "no puedo leerme todo lo que aquí pone, seguro que me
pierdo algo importante o peligroso, ya lo haré otro día". El
ejemplo más claro son los muros grises de la letra pequeña de los
contratos. Por ello:

la longitud de los textos no es proporcional a la
cantidad de resultados


Debes encontrar el punto exacto en el que dejar de escribir. El
punto en el que maximizas respuesta con el mínimo de palabras.
Internet es un lugar perfecto para encontrarlo.